Testimonios

El miedo también se aprende.

Hay cosas que nuestras familias, la escuela y la sociedad nos hacen aprender como normales; tal es el caso del miedo.

 

El radar correcto es la prudencia, actitud humana que antepone el razonamiento para advertir que algo no es bueno para nosotros, al contrario del miedo que es una emoción negativa que nubla nuestro pensamiento para razonar con lógica.

 

Veamos un ejemplo:  Cuando niños nos dijeron que las alturas son peligrosas y por tanto nuestros padres nos hacían sentir miedo a ellas para evitar, legítimamente, que tuviéramos un accidente y para lograrlo nos hacían sentir miedo a través de un regaño, de una sentencia, de una advertencia, de un condicionamiento.  Lo que está debajo es que ellos nos querían evitar el trabajo de pensar por nosotros mismos.

 

Este miedo lo volví a experimentar en el Centro de Peacemaker Program   donde pude advertir que el miedo es el límite de nuestro pensamiento, es de tal magnitud que paraliza las decisiones; pero cuando empiezas a enfrentarlo no tienes límites, tu pensamiento se vuelve el límite de tu imaginación.

 

Quiero agradecer a Francisco Zataráin que me condujo durante todo el recorrido de esta gran experiencia y a lo largo me enseñó:

 

  1. Que los otros pueden ser grandes aliados para librar tus batallas.
  2. Que la prudencia es el mejor estado de la mente.
  3. Que nos miedos no hay que vencerlos, hay que eliminarlos.
  4. Que nosotros somos los que creamos los límites para justificar nuestra pequeñez.
  5. Que quedarle a la mitad es una derrota.
  6. Que hay que invitar a otro a vivir la experiencia para convertirnos en una gran sociedad.
  7. Por eso te invito a ti a vivir la experiencia.

 

 

 

Patricia Ganem Alarcón

Secretaria Técnica

Consejo Nacional de Participación Social en la Educación

"Esta experiencia ha sido un exquisito encuentro conmigo mismo. El mirar a mi niño y decirle... aquí estoy contigo para caminar a tu tiempo y a tu espacio, sin juicios ni prejuicios, sino con la alegría de acompañarnos para descubrir nuevos senderos". Gracias a Francisco y Daniela por su "estar". Muchas Gracias.

 

Edgar Gutiérrez

Coach Ejecutivo y Sistémico.

Mi experiencia en El After no es fácil de resumir ni de contar, como supongo que no lo es para nadie que lo visita. Esa es una de las lecciones aprendidas: cada quién tiene sus demonios y siempre lucen diferente ya representado en un columpio o en unos discos. La similitud es cómo los enfrentamos o cómo no lo hacemos, huyendo, con miedo, mejor dar la espalda a mirarlos a los ojos y decirles que aquí se acaban.

 

Mi gran demonio es el MIEDO a casi todo. Miedo al fracaso, miedo al rechazo, miedo al dolor, pero miedo también a moverme para acabar con ese dolor. En El After me enfrenté con él, lo miré a los ojos y me gustaría decir que acabé con él; sin embargo, creo que me encuentro en ese camino y aventarme de un columpio a diez metros de altura fue parte del proceso. Fue al menos el inicio de ponerle palabras a lo que le tengo miedo.

 

El After me pareció un lugar místico, donde aprendí que cada quien lucha sus propias batallas, pero también entendí de la compasión y la empatía. Que siempre va a haber alguien amado que espera por mí, y también un grupo de niños reconociendo lo que yo no había reconocido a mis 25 años, y a lo que las palabras de Francisco me llevaron: Tener miedo está bien, la cosa es desechar la idea de que es algo malo, la cosa es aprender a sortearlo y no paralizarme. Aventarme del columpio SIEMPRE será mejor que quedarme atada a una base inamovible, además, siempre me ha gustado sentir el aire en la cara.

 

Gracias Francisco y Daniela.

 

Claudia.

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